Tag: Vivir la vida

No podemos controlar el río, al igual que no podemos controlar la vida

Hace unos días tuve la fortuna de leer un magnífico post de un buen amigo hablando de los aprendizajes sobre la vida que había tenido al realizar una bajada de rápidos. Entre ellas habla de:

  • Como no podemos controlar el río, y que la mejor opción es navegar acorde al nivel que se tiene.
  • En ciertos momentos, el río te puede empujar a lugares inesperados y puede hundirte. A veces eres capaz de salir tú solo, otras necesitas ayuda.
  • Incluso cuando sales fuera del bote puede llegar a ser peligroso, dado que la zona puede estar resbaladiza.
  • Puede ser que de repente salgas lanzado del kayak, en ese caso, flota hasta que alguien llegue y te eche una mano.
  • El cansancio puede aparecer, entonces cuando entés entre rápidos, aprovecha para descansar.

Os dejo el link, por si tenéis la curiosidad de leer el artículo completo.

https://www.linkedin.com/pulse/kayaking-whitewater-life-lessons-miles-davis

Al leerlo, y ver las similitudes entre los rápidos y la vida, me di cuenta que la clave está en el primer punto. No podemos controlar el río.

No podemos controlar el río, al igual que no podemos controlar la vida. Y en cambio, ¿cuanto empeño ponemos en controlar lo que pasa alrededor nuestro?

Y si, en lugar de luchar de forma tenaz para seguir teniendo el control de lo que ocurre en nuestra vida, ¿aprendieramos a bailar con ella?

Esto no significa que no tengamos una dirección, al igual que en el kayak, la tenemos. Pero nos permitimos escucharlo y nos adaptamos a la mejor forma de seguir avanzando.

Aprender a encontrar el paso, para volver de aquellos lugares inesperados a los que nos ha empujado la vida. Aceptar la ayuda de otros, en momentos dados, ponernos en manos de otros. No todo depende sólo de nosotros.

Permitirnos descansar, tener las fuerzas suficientes para seguir hacia el lugar que deseamos. Sabiendo que vendrán situaciones resbaladizas, momentos complicados y así poder sortearlos y seguir hacia nuestro objetivo.

La propuesta es dejar de controlar la vida, al igual que no podemos controlar el río.

La propuesta es dejar de luchar para empezar a fluir.

La propuesta es aprender a bailar con la vida, adaptándonos y aceptando el momento presente.

Cuando dejas de intentar controlar el río (algo que no es posible), y aprendes a ser flexible, leerlo, adaptarte a él…

Ese es el momento, en el que de verdad… comienzas a ser libre.

¿Bailas?

 

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