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Hace varios años, empecé este camino de exploración a vivir la vida, consciente y plenamente… Y no a que la vida nos viva, sin darnos cuenta.

Qué un día llegue detrás de otro, sin pena ni gloria. Sin significado, sin más.

Empiezo nuevo recorrido, totalmente integrado en quien soy ahora, y siento que la mejor forma de empezar, es recuperando este post que escribí hace tiempo.  Es la semilla de la que soy en estos momentos. Recuerdo con cariño cada uno de los momentos que he vivido en este periodo, algunos mejores y otros peores. Pero todos, me han llevado a ser quien soy, y sólo por eso ya estoy plenamente agradecida.

Os dejo el post.

Saludos

Arantxa Cobos Aguirre

 

En diferentes conversaciones a lo largo de los útimos dias he vuelto al tema recurrente de los sueños y lo que pienso de ellos.

Cuando hablo de sueños, no me refiero a aquellos que nos aparecen mientras que dormimos, si no a aquellos en los que nos referimos a un objetivo a alcanzar.

Aquellos que me conocen saben que divido los tipos de sueños en aquellos que existen para ser soñados y aquellos que existe para ser vividos. Es importante ser capaces de identificar a que grupo pertenece cada uno de nuestros sueños. Todos ellos cumplen un papel y son válidos.

Entre los sueños para ser soñados, en mi caso está el de ser farera (vale, sí … no es un sueño original….es copiado de una de las personas más importantes de mi vida), pero aunque ser farera me parezca un sueño (pensar en estar en el mar, en soledad, el viento,  las olas…) en el fondo no quiero que se haga realidad y no haría absolutamente nada  para que se cumpliera.

Este sueño cumple su papel, y es totalmente válido siempre y cuando esté dispuesta a darle el valor que tiene… y no lo trate como el gran objetivo de mi vida mientras que realmente no lo es. Es cuestión de ser congruente.

Por otra parte tenemos aquellos sueños, objetivos a ser cumplidos…o al menos a ser intentados con todas nuestras fuerzas.  Para estos no hay excusas. Hay que poner toda la carne en el asador para hacerlos realidad.  Y en cambio, la mayoría de las veces no lo hacemos. Nos ponemos en camino, hacemos que trabajamos por ellos…pero no lo hacemos al 100%. Es como si quisiéramos justificarnos a nosotros mismos que estamos trabajando en ellos cuando realmente no lo hacemos. ¿Tenemos miedo al éxito? ¿Miedo a que se cumplan, a que se hagan realidad?

Pasamos mucho tiempo dándoles forma, y algo menos en dar los pasos para hacerlos realidad. Aunque esto también es simplificar las cosas, hay veces que damos los pasos tanteando, probando  y esta es también la forma de ir avanzando.

Pero,  ¿cuando llega el momento de abandonar la lucha por nuestros sueños?  Cuando vemos que ¿no son alcanzables? Los grandes avances se han dado con gente que ha luchado por algo que no parecía alcanzable y en cambio han luchado contra viento y marea por su sueño y lo han conseguido.

Hay que tener en cuenta todas las facetas de nuestra realidad, para saber en que momento nos encontramos respecto de nuestros sueños y analizar periódicamente si debemos dejar de luchar por ellos o no.

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